Soy un cliente asíduo de este lugar, y más que por su carta, por su entorno.Se respira paz y sosiego.La carta es variada tanto de platos como de vinos, y se puede comer de tapas.La última vez que estuve, las hojas de los árboles caian lentamente , como bailando un vals. Era un espectáculo digno de ver.Obviamente seguiré siendo cliente.... Leer opinión completa