Creo que este restaurante es una estafa. Se anuncian como recomendado por la guía Michelín, y sinceramente yo no lo recomendaría a mi peor enemigo.
El servicio es lamentable: tardamos 4 horas en cenar, de 22:00 a 2:00 horas, con esperas de media hora entre plato y plato (pedimos 4 primeros). Eso sí, tuvimos tiempo de sobra para probar sus distintos tipos de pan, y de paso gastarnos una pasta en vino con el que amenizar la espera.